En estos momentos en los que el cambio climático se ha convertido en el mayor reto de la humanidad, los gobiernos han emprendido campañas  hacia la resiliencia contra los embates climatológicos que cada año son más severos y más destructivos. Provocan hambruna, migraciones, plagas, extinciones, enfermedades así como también las nuevas guerras por el agua que se están empezando a formar. 

Nosotros como sociedad debemos de comprometernos  a tratar de disminuir el calentamiento global y no dejar todo en manos de gobiernos enfrascados en otras  luchas como: pobreza extrema, corrupción, intereses personales, deficiente comunicación entre niveles de gobierno, que finalmente permiten que el fantasma de la destrucción de la sociedad se paseé entre nosotros. 

El gobierno federal lo entiende y a estructurado diferentes mecanismos y políticas para empoderar a la sociedad y compartir esta titánica  tarea,  cuestión que nos parece ejemplar, pero ahí llegamos a los gobiernos estatales con sus propias leyes y políticas ambientales, después están las leyes y políticas municipales creando un caldo de cultivo para en el que los intereses estatales y municipales no están en armonía con los de la federación en el tema de la implementación de Pago por Servicios Ambientales a los dueños y poseedores de ecosistemas de gran valor para la humanidad. 


Desgraciadamente el problema del cambio climático no se puede ver como algo regional sino global. En este problema no existen las fronteras políticas, es un problema transversal a la distribución geográfica de los niveles de gobierno que afecta a la humanidad. Es ahora que tenemos esa gran herramienta del Pago por Servicios Ambientales, ejecutada con gran exito en otros países líderes en temas ambientales, que tenemos que buscar como armonizar los tres niveles de gobierno con la Iniciativa Privada. El desequilibrio económico entre los recursos disponibles para la conservación y las necesidades es abismal; es infantil pensar que unicamente con la partida presupuestal, los donativos y los esfuerzos muy loables por las ONG se pueda superar este escollo, tampoco debemos de volvernos dependientes a los apoyos  de la comunidad internacional  para  la salva  guarda de nuestros recursos ecosistémicos.   Somos uno de los países con mayor número de ecosistemas, por ende valemos mucho y debemos de entender esto como uno de los activos más importantes de los mexicanos.
 
Nosotros como sociedad tenemos que tomar la voz de mando en este tipo de cambios y no permitir que el  gobierno  tome como bandera el ambientalismo y que gentes con intereses y egos muy enfermos impidan la revolución ambiental en la que muchos mexicanos estamos inmersos; no podemos permitir que un puesto, una carrera política, intereses partidarios, unas canonjías ganadas con base en la corrupción, terminen secuestrando nuestra salud, un derecho comun amparado en el artículo cuarto de nuestra Constitución, usando como acicate la falta de metodologías, reglamentos y publicaciones. !Que visión tan obtusa!

Tenemos todo el derecho de buscar métodos y mecanismos que la ley en estos momentos nos provee par ser utilizados en el apoyo de los grandes esfuerzos del gobierno federal con la finalidad de salvaguardar y proteger nuestros ecosistemas mediante el Pago por Servicios Ambientales y así generar una sinergia entre los niveles de gobierno Municipal y Estatal a favor de las políticas ambientales federales, a favor del ecosistema, a favor de la salud de los mexicanos.

Únicamente  salvaguardando y reconstruyendo el daño que hemos hecho podremos ver con la cara en alto a las nuevas generaciones, no seamos cómplices de esta traición.